El fin de la Salobreña musulmana se sitúa en el año 1.489, cuando tras la caída de Baza y Almería, toda la costa de Granada, bajo control de El Zagal, pasará a dominio castellano. La intervención de Francisco Ramírez de Madrid en la conquista de Salobreña fue sin duda decisiva, en premio de lo cual, los Reyes Católicos lo nombraron alcaide de su fortaleza. La rebelión de los habitantes de la ciudad a favor de Boabdil en 1.490, marcará el proceso de ocupación de la zona por los castellanos. Los musulmanes de las alquerías quedaron en sus lugares, mientras que la ciudad será ahora ocupada íntegramente por los castellanos, quedando prácticamente despoblada durante mucho tiempo. La definitiva expulsión de la población musulmana se produjo con la rebelión de los moriscos granadinos en la Navidad de 1.568, en la Alpujarra. Los moriscos de la zona de Salobreña también se levantarían en armas por lo que en febrero de 1.569 tuvo que intervenir el Marqués de Mondéjar para someterlos.
El siglo XIX verá un nuevo resurgir del cultivo de la caña de azúcar y su industria. El agotamiento del cultivo algodonero hacia el 1.840, inició un nuevo ciclo de expansión de la caña de azúcar. Los adelantos tecnológicos que se habían experimentado en Cuba desde principios del siglo XIX, se adaptaron a nuestra zona. Estas innovaciones se basaban en el uso del vapor como fuerza motriz y como fuente de calor para la concentración y limpieza del producto y propiciaron que el cultivo de la caña volviera a ser dominante en la vega del Guadalfeo, hasta que en el siglo XX, entrara nuevamente en crisis. Entre las iniciativas empresariales de esta época destaca en Salobreña la construcción de la Fábrica "Nuestra Señora del Rosario" por D. Joaquín Agrela Moreno, comprando para ello unos terrenos situados en la Caleta de Salobreña.
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